Los leídos

Si lo que importa de los libros es lo que te dejan, y lo que puedes compartir de ellos a modo de experiencia personal…

 

La caca

 

(La misteriosa llama de la reina Loana)

 

Hoy, dentro del espíritu de compartir, me hago a la idea de que van a encontrar lo siguiente un tanto interesante. Es de la reciente novela de Umberto Eco, llamada “La misteriosa llama de la reina Loana.” En este caso son las páginas 100-101 de la publicación de la editorial Lumen S.A. de la colección De Bolsillo, primera edición, México 2006. Espero la disfruten, y de paso pues les recomiendo la novela, de la cual en este momento no voy a hacer un resumen o comentario porque data mucho. En fin, pues eso, ¡salud!

 

 

 

 

 

 

Me agaché, en el gran silencio del mediodía, roto sólo por algunas voces de pájaros y por el zumbido de las cigarras, y defequé.

Silly season. He read on, seated calm above his own rising smell. Los seres humanos aman el perfume de sus propios excrementos pero no el olor de los ajenos. En el fondo, forman parte de nuestro cuerpo.

 

 

 

Estaba experimentando una satisfacción antigua. El movimiento tranquilo del esfínter, entre toda esa vegetación, me despertaba confusas experiencias previas. O es un instinto de la especie. Yo tengo tan poco de lo que es individual, y tanto de lo que es específico (tengo una memoria de humanidad, no de persona) que quizá estaba disfrutando sencillamente de un placer ya experimentado por el hombre de Neanderthal. Que debía de tener menos memoria que yo, no sabía ni siquiera quién era Napoleón.

 

Cuando acabé, se me ocurrió que debía limpiarme con hojas, debía de ser un automatismo, porque desde luego no lo había aprendido en ninguna enciclopedia. Tenía conmigo el periódico, arranqué la página de los programas de la televisión (al fin y al cabo, en Solara no hay tele).Me levanté y miré mis heces. Una hermosa arquitectura de caracola, todavía humeante. Borromini. Debía de tener bien el intestino, porque ya se sabe que hay que preocuparse sólo si las heces son demasiado blandas o incluso líquidas.

 

Veía por primera vez mi caca (en la ciudad te sientas en la taza y luego tiras enseguida al agua sin mirar). Ya la estaba llamando caca, como creo que hace la gente. La caca es lo más personal y reservado que tenemos. El resto pueden conocerlo todos, la expresión de tu cara, tu mirada, tus gestos. También tu cuerpo desnudo, en la playa, en el médico, mientras haces el amor. Incluso tus pensamientos, porque sueles expresarlos, o te los adivinan los demás por cómo miras o por lo apurado que te muestras. Claro, habrá también pensamientos secretos […], pero en general también los pensamientos se manifiestan.

 

En cambio, la caca no. Exceptuando un período brevísimo de tu vida, cuando tu madre te cambia los pañales, después es sólo tuya. Y como mi caca de ese momento no debía de ser distinta de las que había producido en el curso de mi vida pasada, entonces, en ese instante me estaba reencontrando con el yo de los tiempo olvidados, y probaba la primera experiencia capaz de enlazarse con un sinnúmero de otras experiencias previas, incluso las infantiles cuando hacía mis necesidades en las viñas.

 

 

 

 

Quizá, si miraba bien a mi alrededor, encontraría todavía los restos de la caca que había hecho entonces y, si triangulaba de forma adecuada, el tesoro de Clarabella.

 

Pero ahí me paraba. La caca todavía no era mi infusión de tila; habría sido curioso, ¿cómo podía pretender llevar a cabo mi recherche con el esfínter? Para recobrar el tiempo perdido no se requiere de diarrea sino asma. El asma es pneumática, es soplo (aunque trabajoso) del espíritu: es para los ricos que pueden permitirse habitaciones tapizadas de corcho. Los pobres, en los campos, no hacen de alma, sino de vientre.

 

Aún así, no me sentía desheredado sino contento, quiero decir verdaderamente contento, de una manera que nunca había experimentado tras el despertar. Los caminos del Señor son infinitos, me dije, pasan también por el agujero del culo.

 

Éste que ves

 

Porque definitivamente hay libros que vale mucho la pena compartir, y sobre todo recomendar, aprovecho la ocasión para ello. Les comparto un puñito de frases del libro Éste que ves de Xavier Velasco (y por supuesto no se pierdan Diablo guardián):

 

-Uno a veces se agarra de los ogros pequeños para no ver entero al monstruo que está en frente.

 

-(…) pero las tumbas tienen lápida y epitafio. Están ahí para que la memoria nunca quede perfectamente sepultada.

 

-Los grandes pueden hacer lo que quieran, hasta las bromas se las toman en serio. Con los niños es al revés, todo lo que uno hace creen que es para jugar.

 


 

-Si tengo que creerme las mentiras, por lo menos que sea yo quien las inventa.

 

-Creo que eso es lo pero de estar encarcelado: tener miedo a salir.

 


-Contar historias – y peor, la propia historia – entraña hacer pedazos lo que estaba entero y armarlo ya no con la idea de que alguna vez vuelva a funcionar, sino de cuando menos llegar a comprenderla.

 

-Escribir no es ganar sino, echar a perder. Es saber que se va directo al error y aún así avanzar porque al cabo la meta es extraviarse.

-Escribir es lanzarse a perder todo por nada, creyendo que no hay otra forma de ganar.

 


 

-Leemos y escribimos las historias no porque necesariamente pasen, sino porque nos pasan. Cuando un lector henchido de entusiasmo nos anuncia: “¿Sabes qué libro acabo de leer?”, el brillo de sus ojos parece preguntar: “¿Sabes qué me pasó?”. No pasó, me pasó, por eso necesito contarlo.

 


 

 

 

-Leemos y escribimos por la misma razón que la gente se tira de un avión: nos urge ya meternos en problemas.

-Cuando uno llora así, a válvulas abiertas, siente que el tiempo pasa por las lágrimas.

 

 



-Dicen que con llorar nada se arregla, pero eso no es verdad. Llorar es hacer algo, aunque ese algo no sirva más que para quitarnos la sensación insoportable de no hacer nada. Estamos aguantando el paso de las horas, eso tendría que ser bastante. Estamos maldiciendo nuestra suerte, aguardando quizá que alguien adentro no lo soporte más y decida hacer algo para cambiar las cosas.

 


-Uno quiere contar historias nuevas y termina contando la de siempre, igual que va y se compra ropas nuevas para ser otra vez el de toda la vida. Uno mira hacia atrás y entiende tanto como cuando pretende mirar al porvenir. No se entiende la vida, ni el amor. Por eso hay que contarlos, para que haya un atrás, un adelante, un arriba, un abajo, un así eran las cosas y un éste era yo.

-No soporto la idea de hacerme grande ahora, sólo porque es la hora de terminar la historia, y además uno escribe para pelear contra lo insoportable.

 

 

 

El año que trafiqué con mujeres

 

 

 

 

“Había tenido que vivir un viaje atroz desde Nigeria para llegar a Europa en busca de una vida mejor, y sólo se había encontrado convertida en un títere sexual de los civilizados hombres blancos.”

 

Yo no puedo hablar de su validez o invalidez en cuanto a datos duros, específicos, o no. Puedo alentar a su lectura, su revisión, y por supuesto a su reflexión. Finalmente la obra es una investigación sobre el mundo de la prostitución en España, las mafias de mujeres, de ilegales, de explotación, y las relaciones comerciales que se crean para sostener tan invisile sub-mundo. No estoy aquí para defender a un autor, y menos para recalcar que quienes tanto se quejan de las investigaciones, que a nombre de Antonio Salas un periodista español ha realizado, (Diario de un Skin y El año que trafiqué con mujeres), pero sí resulta interesante que quienes se quejan son miembros de ambos bandos, o por lo menos ideológicamente se encuentran en caminos certeros…

 

Yo no conozco el mundo de la prostitución, y menos el de España, pero por algún extraño motivo no me sorprende leer las incongruencias ideológicas que se presentan, así como las aberraciones legales que excusan la explotación de las mujeres… No soy una feminista, tampoco una machista, pero los mercados funcionan por oferta y demanda…portada.jpg

 

Insisto en la recomendación… No porque esta investigación no incluye directamente a México, sino porque hay aspectos que negamos conocer… Hay posiciones que tomamos sin darnos cuenta, y finalmente caemos en el mismo juego de negación, de no querer ver, y de juzgar sin darnos la oportunidad… A mí no es que me haya cambiado la perspectiva, pero sí hay una diferencia entre ejercer un “oficio” como la prostitución por elección realmente propia, o como la “última opción para salir de la pobreza, no morir de hambre, y ayudar a mi familia” a costa de un sacrificio en todos los sentidos, mientras que la sociedad se hace de la vista gorda… Quizá haya yo haya perdido la capacidad de sorpresa, pero no el juicio en todos sus aspectos.

 

No estoy aquí para decir que está bien o mal hecha la investigación, que si los datos duros que aporta son válidos, o que los que se dejan a la deriva son válidos… Finalmente creo que la investigación tenía un camino, y se ha logrado hasta cierto punto, porque insisto, no es lo mismo hacerlo por libertad propia, que hacerlo por obligación. Y sí es verdad, si tanto nos gusta la prostitución, y que haya mujeres (y hombres) dispuestos a hacerlo, no deberíamos de molestarnos si nuestras madres, hermanas o hijas también lo hicieran…

 

Breakfast at Tiffany’s (Truman Capote): No puedo negar la genialidad de este hombre. Lamento no haberlo leído antes en inglés. Aún no veo la película, pero es definitivamente un libro digno de ser leído, quizá porque hay algo en la simplicidad de las palabras que va más allá de la imaginación del lector. Es la belleza de la locura.

music.JPGMusic for Chameleons (Truman Capote): Un recuento de varios escritos… Si Capote dice que es bueno, entonces es bueno. Hay todo tipo de personajes, aunque quizá el saber que la capacidad de memoria de este hombre era digna de un genio (y no hablo de IQ), su simplicidad es un arte… No podemos olvidar a quien comenzó en Estados Unidos una novela realista… Quizá mi favorito es “Nocturnal Turnings, or How Siamese Twins Have Sex”, un diálogo internto entre Truman y Truman. Quizá me identifico demasiado con él.
“Then one day I started writing, not knowint that I had chained myself for life to a noble but merciful master. When God hands you a gift, he also hands you a whip; and the whip is entended solely for self.flagelation.”
“yes, but aren’t we always seeking out own vices in others and reprimanding them for such possessions?”
“Sorry. I didn’t mean to fart. It wasn’t a comment, just an accident”

ham.jpegHam on Rye (Charles Bukowski): Uno no puede dejar de leer un humor tan cínico, y a la vez tan falto de humor. La vida de un alcohólico. Es la primera de una trilogía (le siguen Post-Office y Women)… Este arte de narrar tu propia vida a través de tu alter ego. Simplemente adoro a este hombre. Otra simpleza andante, y a la vez tan punzante que te puede hacer reír a carcajadas.Pero hace falta un humor particular para darle el crédito a las novelas de Bukowski.

amor.jpgAmor propio (Gonzalo Celorio): Ésta es su primera novela… Un escritor mexicano que tardé mucho en descubrir, y aún hoy agradezco su existencia. Es la narración de tres etapas en la vida de Moncho/Ramón/Aguilar entre 1965 y 1980 en la Ciudad de México. Magistral. Quizá lo mejor es la confluencia de voces, de estilos, y de formas que no necesitan de una descripción para estar vivas. Tiene visiones política dignas de repensarse, frases que no puedo elegir, y destinos que se pierden en el avance…

crucero.gifEl crucero de la Chatarra Rodante (Francis Scott Fitzgerald): Un diario de viaje cortito y jugoso. Scott y su esposa Zelda salen de Westpoint, rumbo a Alabama para comer galletas y melocotones, es el año de 1924 y su vehículo es un Expenso de 1918 que literalmente se cae a pedazos. Además de un humor sencillo, Fitzgerald no deja de lado las implicaciones morales de la sociedad americana de los años 20, las diferencias del campo con la ciudad, y las formas de pensar. El coche, obviamente da lugar al título, siendo sin lugar a dudas el personaje principal.

 

tener.jpgTender is The Night (FS Fitzgerald): El libro que no era libro, que de todas formas vale la pena darle una vuelta. Fitzgerald se inauguró un escritor joven de Estados Unidos, y aunque muchos no lo consideran un literato, o su trabajo una obra de arte, no se pueden dejar de lado sus descripciones de la sociedad. Quizá me sorprenda demasiado ante un libertinaje tan sencillo a principios del siglo pasado, pero uno nunca sabe lo que no ve. Quizá el lenguaje de Fitzgerald sea un tanto rebuscado, pero no por ello menos agraciado. Hay un juego de juicios morales, de obligaciones sociales, de enfermedades psiquiátricas, y enfrentamientos personales. Los americanos en Europa… Fitzgerald quizá pudo ser guía de viajes…

 

 


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