Leyes de Murphy

Es de llamar la atención cómo un ingeniero de los años 40 y 50’s acabó por revelarnos, una vez más, lo incontrolable que es toda la maraña de existencia según nuestro “racional” punto de vista. No dudo que antes de que se exteriorizara un comentario del tal Murphy se dieran casos como los que ahora acusamos de apelar a estas leyes, pero ahora pareciera que las manejamos como algo totalmente casual, nos define. Es parte de este inconciente que siempre te está molestando; que si se jode, se va a joder bien. Las cosas no se hacen a medias, me refiero a las malas, porque las buenas se nos vienen resbalando del aburrimiento. Las buenas noticias nos alegran, pero nos hace reír la burla de las malas… Cuando le toca a otros, claro. Aunque también hay que tomar en cuenta la famosa ley física de la homeostasis. Todo busca balance, y al final del día hay de lo bueno, de lo no tan bueno, y de lo malo, que al final acaba siendo el motivo de mis propias burlas y vergüenzas que con tanto orgullo me propongo gritarle al mundo, porque, pues ya, para ser bufón hay que serlo completo. Repito, las cosas a medias, nanais.

Es bien probable que yo no sea la pluma del siglo, que lo que escribo sea algo que valga la pena, y que la sombra de Bukowski no me persiga en mis pesadillas. Pero al menos creo que me río un poco… o hago que se rían de mí… Detalles, detalles. Pero si tiene que salir mal, probablemente será bueno que empiece a darle una oportunidad a pensar en la posibilidad de que saldrá horrible. Pero es verdad; innegable será cuando definitivamente deje de ser una sorpresa y tengamos que dejar de mencionar el resultado que de una frase de un ingeniero gringo, se deformó para crear toda una ley (Leyes de Murphy)

A pesar de todo esto, y de lo que no he dicho, porque no voy a dar una cátedra sobre el origen de las leyes, su uso, las generalidades, las categorías y todos los corolarios, relacionarlo con una condición humana mucho más general resulta aterrador, pero no dejo de pensar que quizá por eso estamos como estamos: si puede haber una guerra, la habrá; si pueden violar a una niña, la violarán; si pueden ser terroristas, lo serán; si pueden ser asesinos, lo serán; si pueden ser dioses, lo serán; si pueden… Prefiero reducirlo, antes de generar la lista interminable, a: si pueden ser humanos serán inhumanos.

Llevo días con esta idea de que la “humanidad” y el “ser humano” como conceptos están maravillosos. Tacho de realista a mi percepción, por el simple hecho de que todavía no conozco a nadie que sea humano en realidad, como concepto, pero sí, casi todos somos homo sapiens… Que, aceptemos, no es lo mismo.

Una utopía más, como la de la “democracia” y el “socialismo“, y demás formas de gobierno.

Pero unas utopías nos las creemos, otras no. Algunas fantasías las aceptamos y las otras no, y como dice Zizek, en quien por algún motivo confío, la verdad está afuera y es tan evidente que sólo por ello no se dice, pero se hace. Si tanto odiamos que jueguen con nuestras mentes, haría falta reconocer tantas cosas obvias que decimos que no lo son. No hablo de utopías como la de Tomás Moro, aunque hasta cierto punto, también es aceptable, y va tan de la mano con el concepto de “humano” que hasta parece hermoso, pero mientras sigamos diciendo que es “aburrido un mundo de color de rosa” entonces habrá que reconocer que nos encanta autoflagelarnos con la misma daga todos los días…

Quizá se me pueda acusar de ser cruel, o demasiado cruda, pero la verdad no duele, sólo nos incomoda. Por mucho que parezca un desquiciado comentario (probablemente tengan razón) al final del día nos acomodamos frente al televisor para ver o evitar las malas noticias alrededor de nuestro pequeño mundo. De repente se nos olvidan las grandes hazañas de quienes eligieron el lado negativo de las cosas, porque cada día hay nuevas. Pero la televisión dicen que no vendería buenas noticias, para eso da flojera… Pero si es lo que tenemos, y aún nos autodenominamos “humanos” y todavía no estamos listos para que en realidad se cumplan nuestro sueños… Que alguien nos ayude, porque sólo nuestra “racionalidad” nos lleva a nuestra aniquilación. Así de racionales somos, y tanto así que hasta leyes de negatividad nos acompañan a diario, y las tomamos como broma, así de chistosa es la ironía, como temerle a la muerte y disfrazarte de Catrina.

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