Animales divinos

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Dejó de importar si somos el sueño de un científico loco (o su pesadilla), si primero fue el huevo o la gallina, si somos creación divina o casi hermanos de los monos; al final del día no es una burbuja. Seguimos soñando durante el experimento a ojos cerrados, aún comemos omellettes y patas de pollo, y cuando nacemos somos igualmente mortales. Animales divinos. Lo que me resta me define, y cuando garabateo una servilleta, me desahogo del complejo de creer que me observa alguien la rareza, tan común que a los amigos les parece refrescante.

Hace tiempo que desmitifiqué al científico, prefiero al insomne, quizá por ser tan real como que se entretiene para no desmitificar el camino de las agujas del reloj, y someterse al mismo cataclismo lunar cada vez que las estrellas se persiguen, y tan aburrido de lo mismo, se propone ser algo más que un pasajero, quizá un creador: un científico loco, tan cuerdo que ni es científico y tan loco que no es cuerdo. Podría suponer que sus propias exigencias son premoniciones de mis pensamientos, dolores de mis soledades, y algoritmos de mi realidad. Pero él también come huevos y se burla de Darwin.

Los gallos siguen presumiendo su negocio personal cada mañana, como si con la salida del sol se anunciara su próxima promiscuidad… Perdí la cuenta hace años, pretendiendo que alguien podría hacerse pasar por uno, pero no he encontrado crestas reales, ni gallinas tan dejadotas. Que qué viene primero, si la gallina o el huevo, quizá en realidad lo primero fue el gallo, que en su propia soledad e insomnio, se descuidó. Finalmente comemos “pollo”, sólo cuando lo compras entero quizá te enteres si tenía personalidad de gallo o gallina, todo depende del número de huevos… Que también se comen. Y el científico loco, o el insomne en su locura científica, espera al canto del gallo, cuyos hijos ya se comerá en el desayuno, para dejar las suposiciones y entonces sí, dedicarse a escuchar las sandeces de sus compañeros de blanco.

Entre los monos y Adán y Eva hay la similitud de que sus creadores y quienes confían en ellos son los mismos: Nosotros, los animales divinos, que de animales no tenemos instintos, y de divinos tenemos instituciones religiosas. Adán y Eva seguro fueron insomnes (tal calidad de hijos… y manzanas… y amenazas…) y tan animales que se deshicieron de sus propios privilegios. aburridoSi eso es divino, también lo es el gallo que los presume a cada rato, y el científico que en las estrellas encuentra el consuelo de sus propias lágrimas secas. Darwin, tan observador de la naturaleza, como Eva de lo que no conocía pero que estaba ahí a la orden de su curiosidad, se autonombró primo hermano de los monos (no de todos) y quizá, con tantos viajes, comió de la misma manzana que Eva le dio a Adán y que Caín con tanto ahínco escupió a la cara de su hermano. El científico loco se ríe de ellos, mientras consigue comida China para llevar, y en el espejo reitera que no tiene cola de mono araña… Animales divinos.

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3 comentarios en “Animales divinos

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