Nadie es profeta en su tierra (II)

Esto de reconocerte turista en tu propia ciudad es algo vergonzoso. Cuando tuve que preguntarle a una pareja de norteamericanos cómo funciona el Turibus (obviamente en inglés) y luego comentarles que para mi desgracia no poseía información al respecto, aún habiendo vivido aquí toda mi vida, no supe si les dí vergüenza o ternura… Al final del día te complaces, porque no sólo vas de guía improvisado por una desconocida ciudad de toda la vida, sino que te haces de tu propia colección de fotografías monumentales. Hay quien dirá que me puse en el papel del turista exagerado, pero cómo explicar que tengo fotografías de todas las ciudades a las que he ido (y son pocas) pero nada de la mía…bell.jpg

 El Turibus es un simpático autobús con un segundo piso al descubierto, y para abordarlo pagas una cuota (cien pesos) por día que te otorga el derecho de subir y bajar en cualquiera de las paradas las veces que quieras… Te dan además unos audífonos de “cortesía” para que puedas conectarlos al asiento y escuchar la grabación en tu idioma de preferencia sobre los lugares por los que vas circulando (o para tu i-pod). Este “eco” te va acompañando, y cuando no hay nada relevante escuchas una serie de versiones de música mexicana… A la altura en la que te encuentras puedes prácticamente estirarte y tocar los cables de electricidad que ondean los cielos de la ciudad al mismo tiempo que te deleitas con lo que la gente va dejando sobre ellos (porque no sólo hay zapatos o agujetas), como por ejemplo los audífonos del Turibus… Hasta pena te da verlos ahí colgando, “Malagradecidos” llegas a pensar. Lamento informar que para toda acción hay una reacción, y los audífonos se lo buscan. Bueno, en realidad a causa de la grandiosa instalación eléctrica del autobús, los asientos te pueden dar toques, y los canales de audio se cambian solos, así como el volumen se sube o se baja a su gusto personal, a la vez que cuando sientes un toque eléctrico que se abrió paso hasta llegar a tu oreja, también quieres colgar los audífonos en el siguiente cable al que le atines.ang.jpg

 El clima de la ciudad es para tomarse en serio, porque a pesar de ser privilegiado (ni tant que queme el sol, ni tan poco que no alumbre) hay que ir preparados; llevar sombrilla, bloqueador, visera, gafas de sol, y hasta una muralla de protección, porque cuando no hay lugar en el piso inferior del Turibus, no puedes bajar (a excepeción de que lo que caiga del cielo sea agua), y es que es verdad que no sólo cae agua del cielo, sino que parece que hasta las piedras se asoman desde las nubes, cuando se suelta el aironazo inadvertido justo cuando pasas por una de las secciones de nuestro seccionado y poco valorado Bosque de Chapultepec, y no hay sombrilla que te salve.

Sin embargo, al final del día, te hayas bajado en donde te hayas bajado, vale la pena, al menos hacer el recorrido por ahí… Ya si decides bajarte en cada lugar para echar un vistazo, necesitas por lo menos tres días de excursión. Esto de ser turista en la Ciudad de México, mi ciudad, vale la pena, y ojalá el motivo para hacerlo no fuese el tener que acompañar a algún fuereño, sino también el saludar a todo aquél que puedas, no sólo en las calles, sino incluso cuando husmeas en las ventanas de sus casas desde el autobús y ganarte un par de puntos con cada sonrisa provocada.ala.jpg..

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