Esto de la televisión

Ya se decía que hoy en día una persona recibe más estímulos visuales en un solo día que los que recibió un hombre medieval en toda su vida. Quizá resulte aterrador pensarlo en cuestión de que no nos hemos hecho más inteligentes, capaces, cognitivos o humanos, aunque sí mucho más neuróticos, antisociales, flojos y caóticos. Gran parte de estos estímulos visuales vienen de la contaminación publicitaria que no nos deja en paz. No por nada nunca entro al cine a tiempo. Me brinco los primeros 10 minutos de publicidad, llego a los avances de otros filmes, para luego entrar a la película de mi elección. Cuando veo televisión suelo tener dos programas a la vez (mi neurosis) y hago lo imposible por evitarme los anuncios en ambos. En el coche, si es que voy escuchando la radio, también cambio la estación cuando aparecen comerciales, y así me voy evitando un poco de tanto e innecesario bombardeo. ¡Gracias por dar opciones!

También es verdad que en este país Televisa domina la televisión abierta, y su audiencia es mucho mayor que la de otros canales, incluso en comparación con la televisión de paga (por cable, Internet, o antena), claro que esto según la poco grandiosa y elocuente agencia de encuestas IBOPE, que en lo personal pareciera ser una agencia lo menos objetiva que podía ser, pero es otro tema. Ahora bien, ya se decía que quienes manejaban Televisa decían que la atención del mexicano es de tres a cuatro minutos, por lo cual es completamente necesario darle un descanso a comerciales durante los programas… Y lejos de ofender la inteligencia del mexicano, parece celebrado por los mismos. ¡Y yo que pensaba que al público no le gustaba ser tratado como un idiota! (eso sin hablar de los contenidos). En pocas palabras Televisa ofrece alrededor de 10 minutos de comerciales por cada media hora de programa… haciendo un cálculo matemático digno de una ovación llego a la conclusión de que son aproximadamente 20 minutos de comerciales por hora, lo cual representa un tercio de la hora en comerciales (y mi habilidad matemática ha cumplido su labro del día).

Esta tendencia no es exclusiva de Televisa, ya que esto de los círculos viciosos, tan de moda y siempre tan aplicable, resulta un tendencia en América Latina (por lo que tengo entendido y leído). En Estados Unidos la cuestión es un tanto diferente, aunque no mucho que digamos.

Ahora bien, siempre me gustó ver la televisión española, porque los comerciales te dan el tiempo necesario para levantarte del sillón, ir a la cocina prepararte un sándwich tostadito, prepararte un café o un te, ir al baño, y regresar a la sala bien servido mientras termina la ronda de publicidad y vuelve el programa. Aquí en México te levantas corriendo, abres el refrigerador, sacas los ingredientes, empiezas a untar la mayonesa y regresas corriendo a la sala, dejando a medio camino la preparación del alimento, que para cuando llegan los siguientes ya no se te antoja.

En España la ley acaba de limitar a 11 minutos de publicidad por hora (la mitad de la publicidad por hora en México) en una reforma necesaria y urgente a la ley de televisión. La cadena TVE (del gobierno) ha decidido que para el 2010 tendrán sólo 9 minutos de publicidad por hora. Es decir verás un verdadero programa de una hora con un descanso de 9 minutos para hacer lo que se te de la gana, darle toda la vuelta a la programación, o desinhibirte en el baño, hasta darte un duchazo, y vestir traje de gala para la antesala a la cama.

¿Qué es en realidad esta diferencia de tiempo publicidad por hora en una televisora? No sólo se trata de los intervalos, porque aquí en México son cada 3-4 minutos, mientras en España es un descanso cada media hora (serán entonces dos descansos de 4.5 minutos por hora o, en su defecto, un descanso de 9 minutos por hora, que es más lógico para como funciona hoy en día esta televisión). Para empezar no se trata al público de tonto o incapaz, no se lo trata como conejillo de indias, ni como un mero interés de la televisora para poder vender cada vez más caro el segundo en televisión (y más en hora pico). Y que conste que no estoy hablando de contenidos, toda televisión tiene banalidades, pero no vive exclusivamente de ellas. Además, no se trata de compensar, es decir, las banalidades, aunque uno piense lo contrario, no son tan elocuentes como para llenar una o dos horas enteras todos los días, y menos si son 51 minutos de programa. Si son 40 minutos (como en México) da más opción a que los guionistas, directores, pelagatos y actores, no se cansen demasiado y cobren como si trabajaran la hora entera.

Si lo pensamos a fondo (reavivando las mates), por cada 8 horas de televisión en México, tenemos un aproximado de 80 minutos de descanso. Ergo, trabajas 6 horas y media por una y media de descanso. Esa es una jornada laboral que ya quisiera tener yo, que trabajo 8 horas completas más una hora de descanso (9 horas en la oficina, una de descanso).

En fin, tanto para llegar lo mismo. Finalmente me llama la atención que en España (una tendencia europea además) se tiene un poco menos de la mitad de tiempo publicidad por hora que en México (una tendencia americana). ¿Sigue siendo redituable la televisión en España? Sí. ¿Tiene contenidos un tanto más interesantes y menos bobos? Sí, sí los tiene. ¿La gente tiene vergüenza de decir que ve televisión abierta? No. Además de garantizar menos bombardeo estúpidizante a un público igual de desconocedor, pero también igual de humano.

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