Divagando

Existe un estado, entre la vigilia y el sueño, que se compara con el soñar despierto o el vértido de una caída casi insoslayable, que sin querer desdobla incontenibles deseos, caprichos, arranques y empujes que parecen minar la mirada y perder los pasos. Pero más que el externo suceso recurrente de “estar en otro lugar”, comprueba un estado de completa autonomía moral. Quizá sea aquí donde reside la confianza de que todo estará bien, hasta que la razón, tan ilustrada como medieval, toca a la puerta y asalta en dudas y previsiones. Es parte de un laberinto, en donde seguir buscando el queso es como perderse toda una noche de sueño, desfundando resquicios y recuerdos que no te esperabas. La tragedia del que se piensa y se siente con insistente masoquismo.

Ahí en ese rincón, reaparecen viejos fantasmas, que en su estela de recuerdo, dejan flotar posibilidades antes desechadas, pero tan pulidas y refinadas, que se vuelven alcanzables. Otros aún son sombras venideras, que esperan un movimiento para dejarse escuchar. Entre todo aquello vagan las imágenes que trasladan a la ensoñación, a la posibilidad, y que acompañadas por espectros recreados y gestados, ganan fuerza, presencia, y vigor, hasta convertirse en el fruto de un constante y desquiciante deseo que algunos llaman, incluso, obsesión y hasta infidelidad.

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Por un día sin pellizcos

trebol.jpgEstá bien, yo no soy irlandesa, y no soy fiel de San Patricio, pero sí recuerdo el ataque de los pellizcos por no traer verde en un día como hoy… Esto de las tradiciones termina por recaer en el menos culpable de la manada, y se llega a tornar un poco amoratado de vez en cuando, y molesta cuando no tienes idea, tú ni tus atacantes, de por qué el pellizco y por qué el verde, y qué hizo a San Patricio tan importante como para recordarme a través del dolor físico…

Y pues sí, el día de San Patricio, el patrono de Irlanda, se ha extendido más allá de aquella isla verde, aún cuando de San Patricio no se sabe mucho, y se entiende aún menos. Es de llamar la atención que estas culturas que hoy recogen sus antecedentes celtas, le rindan tributo a uno de los misioneros que tanto hicieron enojar a aquellos druidas, y fueron pilares para la desparición de culturas milenarias anteriores a la suya. Esto del poder de la palabra es irónico cuando se refleja tradiciones poco entendidas. Hoy celebramos a San Patricio en todos lados, y en Estados Unidos es todo un acontecimiento, como en Chicago que tiñen el río de verde para la fiesta. No, no son irlandeses tampoco, pero sí hay un resto de sangre irlandesa a raíz de los emigrantes.

Total que se celebra a un santo en un día donde todo el mundo lleva algo de color verde, de lo contrario te haces merecedor de un tremebundo pellizco, capaz de recordarte que para el año quizá sea una buena idea por lo menos llevar un lacito… El verde es simplemente el color “nacional” de Irlanda, o eso se supone, y pues como se trata de celebrar al patrón de dicho país, pues hay que llevarlo. A mí el problema me lo causaba una escuela donde esto era inminente, aún cuando no hubiera un sólo irlandés, cuando no sabíamos quién era San Patricio, y aún menos qué día del año era, puesto que no aparece en nuestros calendarios en México como una época especial.

Este orgullo medio inmerecido a mí parecer, se hace ver en todos los pubs que se han puesto de moda, donde entre la promoción de la cerveza y un plato de comida, puedes participar en la rifa de un enano sabelotodo, que escondió su olla llena de monedas de oro al final de un arcoiris o una bandera de orgullo gay. Y a mí me encanta el día, más que por San Patricio, por el simple de hecho de tener una excusa para beber buena cerveza, hacer el bobo, y pretender esto de la globalización y la tolerancia a otras culturas. Por ahí me habían dicho que esta festividad me tocaba en parte, puesto que en algún lugar de mi sangre supuestamente hay rastros celtas, pero esta no es una celebración celta, como el Samhain, sino un rendimiento de honor a quien puso su grano de arena para convertir a los celtas a una de las religiones del Libro. Quizá no debería de estar celebrando algo así, sobre todo con esto de que siempre ando en búsqueda de celebraciones celtas y sus explicaciones. Sería una cuestión de coherencia personal, pero no puedo no gustar de la cerveza y menos del color verde. Así que quizá lo celebre usando verde por lo menos para evitar los pellizcos.paddy.jpg